domingo, 3 de marzo de 2019

Estilo de vida y riesgo de ictus


En un artículo publicado en la revista Archives of Internal Medicine del 10 de Julio de 2006, miembros de los departamentos de Medicina preventiva, Envejecimiento, Epidemiología y Neurología de la Harvard Medical School, y de la Boston University EEUU, así como del Instituto de Epidemiología de la Universidad de Muenster (https://www.farmaciasanpablo.mx/), Alemania, se proponen estudiar las relaciones entre el estilo de vida saludable y el riesgo de padecer un accidente vascular cerebral (ictus).

Un estilo de vida saludable es definido como: tener un seguro de gastos médicos, no fumar, consumo de alcohol entre 4 y 10,5 tragos por semana, hacer ejercicio 4 o más veces por semana, índice de la masa corporal menor de 22, y una dieta rica en fibras de cereales, ácido fólico (folatos), y ácidos grasos omega-3, con una elevada proporción de ácidos grasos poliinsaturados en relación con los saturados, baja en ácidos grasos trans y en azúcares.

Accidente vascular cerebral y riesgo de sufrirlo


El estudio prospectivo se ha realizado sobre una población de 37.636 mujeres de 45 o más años, participantes en el Women´s Health Study (Estudio sobre la salud en las mujeres). El accidente vascular cerebral fue informado por la paciente y confirmado por la historia clínica. Los autores consideraron los siguientes factores de su estilo de vida: fumar, consumo de alcohol, ejercicio, índice de la masa corporal y dieta.

El índice de salud fue calculado a partir de estas variables asignando valores de 0 a 4 a cada una de las respectivas variables, con lo que resulta que los índices de salud más elevados se corresponden con los valores totales más altos. Los resultados han sido los siguientes: Durante los 10 años de seguimiento, ocurrieron 450 ictus (356 isquémicos, 90 hemorrágicos y 4 indefinidos).

Comparados con las participantes con 0 a 4 puntos de índice de salud (4,3%), en las mujeres con 17 o más puntos de índice de salud (4,7%) se ha observado una sustancial reducción del riesgo total de sufrir un ictus y del riesgo parcial de sufrir un ictus isquémico; la asociación entre índice de salud elevado e ictus hemorrágico es menos clara.

La conclusión de los autores es que un estilo de vida saludable se asocia con una reducción significativa del riesgo total de padecer un ictus y del riesgo de padecer un ictus isquémico, pero no se asocia con reducción de riesgo de sufrir un ictus hemorrágico.